La espátula va siempre con la cuchara en la boca. Un sofisticado pico, maravilla evolutiva, provisto de numerosas terminaciones nerviosas y receptores táctiles le permiten, mientras camina moviendo la cabeza en zigzag con el pico semiabierto y sumergido, detectar a sus presas en aguas someras al tacto.
En su dieta hay, sobre todo, invertebrados acuáticos, anfibios y peces hasta un determinado tamaño, aunque ellas lo intentan con todo. Cuando se alimentan en grupo, avanzan como un equipo sincronizado de bailarinas blancas batiendo amplias superficies, todo un espectáculo.
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