A principios de abril, en un abrir y cerrar de ojos, floreció plenamente el cerezo del Puente de la Cárcel.
Se transformó súbitamente en una gigantesca bola colmada de flores blancas anunciando que la primavera llegó de nuevo a Salas. Son los vilanos de Amarcord, la magistral película de Federico Fellini.
Bueno, parece que la primavera también llegó a los aleros de numerosos tejados. Cosas de Salas.
Propósito del Blog
sábado, 27 de junio de 2026
sábado, 20 de junio de 2026
Soltero
El Pinzón vulgar, Fringilla coelebs (pájaro cantor soltero), bautizado así por Carlos Linneo al observar que en los inviernos de su Suecia natal solo veía bandos de machos. Las hembras y los jóvenes forman también bandos y emigran hacia el sur en la temporada invernal. Este fenómeno se llama migración diferencial y se da, en mayor o menor medida, en otros lugares del continente.
En la primavera, para recibir a las hembras, los machos mudan a sus coloridos plumajes nupciales para mostrar su calidad genética a sus potenciales parejas. En estas cosas del amor hay costumbres universales.
En la primavera, para recibir a las hembras, los machos mudan a sus coloridos plumajes nupciales para mostrar su calidad genética a sus potenciales parejas. En estas cosas del amor hay costumbres universales.
sábado, 13 de junio de 2026
Fascinante
Pese al trato recibido, la naturaleza sigue siendo fascinante y generosa con nosotros. Gracias
sábado, 6 de junio de 2026
Palomares
En la comarca natural de Tierra de Campos los palomares, redondos o cuadrados, enriquecen el paisaje típico de una planicie de extensos campos de cereales ondulados con cerros bajos y sin apenas vegetación que ocupan parte de cinco provincias de la actual comunidad de Castilla y León.
Estas edificaciones de adobe y materiales de la tierra fueron realizadas para explotar palomas de forma muy eficiente. Huevos, pichones y sus excrementos, la palomina, eran una fuente de proteína, de ingresos extra y un excelente abono para el campo.
Los palomares de tierra de Campos tienen una larga y controvertida historia para llegar a la situación actual.
En el Medievo solo podían tener palomas quienes tuvieran “derecho a palomar” y este era ejercido por; comunidades religiosas, ciertos señores y propietarios de al menos 25 fanegas castellanas de tierra de labor en las inmediaciones del palomar.
Después de la Revolución Francesa se abolieron los privilegios privativos de los señores y con ello el “derecho a palomar” produciéndose un espectacular aumento del número de palomares para complementar la economía de los agricultores. Esta popularización trajo consigo controversias respecto a la gestión de las palomas y la siembra y recolección de las cosechas.
Durante el siglo XX, la proliferación de la caza y el furtivismo sumado a otros factores como el gran éxodo, en los años 60, de las gentes del campo en busca de mejor vida en las ciudades o la bajada del precio de la carne que comenzó a sustituir a la tradicional carne de pichón hizo que se comenzara a abandonar los palomares.
En la actualidad el panorama es desolador. Ahora en el paisaje aparecen edificios abandonados o en ruinas donde antes había edificaciones bien conservadas. Este particular patrimonio cultural parece, lamentablemente, que se está perdiendo lentamente.
Estas edificaciones de adobe y materiales de la tierra fueron realizadas para explotar palomas de forma muy eficiente. Huevos, pichones y sus excrementos, la palomina, eran una fuente de proteína, de ingresos extra y un excelente abono para el campo.
Los palomares de tierra de Campos tienen una larga y controvertida historia para llegar a la situación actual.
En el Medievo solo podían tener palomas quienes tuvieran “derecho a palomar” y este era ejercido por; comunidades religiosas, ciertos señores y propietarios de al menos 25 fanegas castellanas de tierra de labor en las inmediaciones del palomar.
Después de la Revolución Francesa se abolieron los privilegios privativos de los señores y con ello el “derecho a palomar” produciéndose un espectacular aumento del número de palomares para complementar la economía de los agricultores. Esta popularización trajo consigo controversias respecto a la gestión de las palomas y la siembra y recolección de las cosechas.
Durante el siglo XX, la proliferación de la caza y el furtivismo sumado a otros factores como el gran éxodo, en los años 60, de las gentes del campo en busca de mejor vida en las ciudades o la bajada del precio de la carne que comenzó a sustituir a la tradicional carne de pichón hizo que se comenzara a abandonar los palomares.
En la actualidad el panorama es desolador. Ahora en el paisaje aparecen edificios abandonados o en ruinas donde antes había edificaciones bien conservadas. Este particular patrimonio cultural parece, lamentablemente, que se está perdiendo lentamente.
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