A principios de abril, en un abrir y cerrar de ojos, floreció plenamente el cerezo del Puente de la Cárcel.
Se transformó súbitamente en una gigantesca bola colmada de flores blancas anunciando que la primavera llegó de nuevo a Salas. Son los vilanos de Amarcord, la magistral película de Federico Fellini.
Bueno, parece que la primavera también llegó a los aleros de numerosos tejados. Cosas de salas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario